Mauricio Tapia.
← Todas las publicaciones

Human on the loop: usar IA para dirigir mejor

Imagen original de la publicación

Human on the loop: usar IA para dirigir mejor

Hay dos números que me parecen difíciles de ignorar.

80% de las personas encuestadas por McKinsey dice que la IA mejoró su productividad individual.

Pero solo 37% atribuye algún impacto positivo en EBIT al uso de IA en su organización.

La brecha es enorme.

Y quizá el problema no sea cuánto usamos IA.

Sino dónde la estamos aplicando.

Durante los últimos años hemos aprendido a usarla para escribir más rápido, resumir, preparar presentaciones, analizar información o automatizar reportes.

Todo eso ayuda.

Pero una organización no funciona como una colección de tareas aisladas.

Funciona como un sistema end-to-end.

Cliente.
Comercial.
Operaciones.
Finanzas.
Servicio.
Decisiones.
Aprobaciones.
Handoffs.

Y muchas veces el verdadero costo no está dentro de cada tarea.

Está entre ellas.

En la espera.
En pedir nuevamente la misma información.
En una aprobación que no llega.
En un dato que cambia de formato.
En una decisión que nadie siente realmente propia.

McKinsey estima que, en organizaciones intensivas en conocimiento, la coordinación puede consumir entre 35% y 60% del tiempo de trabajo.

Ahí aparece, para mí, una oportunidad mucho mayor para la IA.

No simplemente hacer más rápido el proceso existente.

Rediseñar cómo fluye el trabajo.

Y eso cambia también el rol del líder de negocio.

Su mayor valor no debería estar en producir más correos, presentaciones o reportes gracias a IA.

Debería estar en dirigir mejor.

Ver antes.
Detectar desviaciones.
Conectar información.
Preparar escenarios.
Conseguir y asignar recursos.
Remover obstáculos.
Tomar decisiones.

Y entrar personalmente cuando realmente se necesita criterio.

Ahí me gusta el concepto human on the loop.

La IA puede operar dentro de muchos loops.

El líder permanece sobre ellos: definiendo propósito, límites, riesgos y excepciones; observando señales y entrando cuando una decisión exige juicio, contexto o responsabilidad.

La diferencia, entonces, no será entre jóvenes y mayores.

Ni siquiera entre quienes “usan IA” y quienes no.

La brecha probablemente estará entre quienes la utilicen para hacer más rápido lo que ya hacían y quienes la usen para rediseñar cómo trabaja y decide una organización completa.

Porque productividad individual es buena.

Pero si no termina convirtiéndose en mejores decisiones, menor fricción o mejores resultados, todavía falta una parte importante del trabajo.

La oportunidad real empieza cuando la eficiencia se convierte en valor.

Fuente: McKinsey, The State of AI in 2026 y Cutting the coordination tax, septiembre de 2026.

Ver publicación y contenido multimedia en LinkedIn